Veinte y tres, y comenzaba una clase que se puso entretenida con un poco de deporte, hasta que llego el momento de relajación y la profe dice, piensen en una meta y digan que la van alcanzar... momento en que mi mente se puso a trabajar y a trabajar, y como decimos los informáticos, se quedo pegada, ya que no encontré muchas respuestas a lo que buscaba, ahí me di cuenta que se necesitan metas y proyecciones, por otra parte surgieron un par de ideas que si bien no eran relevante y trascendente, me instaron a pensar lo que aveces no quiero, pero en esa ensalada de pensamientos que tenía en la cabeza, me sirvieron para darme cuenta de algunos enfoques que tenía limitados, como el de aprovechar el hoy, la juventud y las oportunidades que la vida nos entrega, porque tal vez mañana ya no las tendremos.
Pero este no es el motivo que quiero tratar, sino que fue una señal de lo que vendría, una casualidad que yo diría mortal, ese momento inesperado que pasa muy pocas veces en la vida, pero se dio, un poco de fortuna no sé, lo que sí creo que no fue un regalo, pero así lo considero yo.
LOS FRUTOS SE VERÁN, SI SOLO SE PERSEVERA...
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