Terminada la jornada estudiantil dirigiéndome a casa junto a mi hermana y papá, por la carretera que une Chillan con Bulnes, tuve la grata compañía de una Luna muy grande, que hipnotizaba con su majestuosidad, brillante como aquel fatídico 27F, pero no fue eso lo que más me llamo la atención o preocupo, sino una especie de rostro que se reflejaba, quizás lo vi por el cansancio que traía o simplemente fue una jugada de mi mente. Pero, ese rostro que yo vi reflejado, era una cara triste, preocupada, desganada que me hizo conectarme con ella, y tratar de dislucidar el porque de ese sentimiento, luego pensé que este astro es el único que nos vigila, esta siempre pendiente de los terrestres, y porque no podría estar triste, si ve todo lo malo que hacemos, si se percata de todo el odio que existe en el mundo, los problemas sociales, los excesos y los descuidos que realizamos, son circunstancias que están visibles para todos, y a cualquier persona sensata, lo pondría triste.
También llegue a la conclusión de que se podría sentirse sola o insignificante ya que esta inserta en el universo infinito, quizás a años luz de otras lunas similares, puede ser que no se lleve bien con la tierra o simplemente que le falta algo para ser feliz...
De esta forma lo que más me llego fue un paralelo que me hice con la luna, esa sensación de tristeza e impotencia, por las muchas injusticias que se cumplen en el mundo, por esa soledad que nos enrolla, no porque estemos solos sino porque nos falta algo...
que nos ayude a ir con una cara de más felicidad
LOS FRUTOS SE VERÁN, SI SOLO SE PERSEVERA...