Como pasa el tiempo y sin darnos cuenta ya estamos pensando en el futuro y proyectando situaciones que anhelamos pero a veces dejamos tan de lado el presente y nos olvidamos de las maravillas de la vida que tenemos que disfrutar hoy.
Que felicidad fue ayer volver a ser un niño, jugar sin preocupaciones, comer ciruelas verdes con sal, tomar once donde mi abuelita con pansito calentito y mantequilla, que genial poder abrazar a mis primos, correr, molestar y reír con tantas ganas...
Que cosas no...como dice Kiko, porque será que nos cuesta tanto salirnos un poco de aquel protocolo diario y poder disfrutar al aire libre un rato tan agradable.
Estamos tan estructurados que nos colapsamos, que nos estresamos y tan solo basta un poco de aire y un amigo, familiar o quien sea que nos acompañe a vivir un minuto como un niño, aquel niño que encuentra a su mejor amigo en cosas de segundo, porque escuche por ahí, que solo un niño puede hacer eso y es porque cuando niños eramos verdaderos, no ocultábamos nada, todo lo que decíamos y hacíamos nos salía del corazón, los niños son la esperanza, son el futuro. Nosotros deberíamos vivir como ellos para saber que es lo que quieren y de esa forma entregarle un paraíso...
LOS FRUTOS SE VERAN, SI SOLO SE PERSEVERA...