En la vida uno tiene que tomar decisiones que lo llevan a uno por distintos escenarios, algunos buenos otros malos y estas elecciones nos hacen ir aprendiendo y experimentando ambas caras de la moneda, porque los caminos buenos nos dan alegría y felicidad, los malos enseñanzas y conocimientos, pero que pasa cuando uno no sabe que camino tomar, cuando ni siquiera puede pronosticar lo que podría ser un buen o mal rumbo, que hacer cuando piensas que encuentras una ruta y te das cuenta que a medida que avanzas te estas perdiendo, y estas mareándote con tantas vueltas.
Yo estoy mareado, y no de borracho, estoy aturdido de tanto pensar, de tanto analizar un mundo que quizás nunca encontrare, estoy distraído pensando a cada rato y en cada momento que camino tomar, pero yo estoy en un laberinto, ni el mejor algoritmo me saca de aquí. Porque tiemblo si avanzo, me da escalofríos si retrocedo, simplemente me dan miedo los caminos desconocidos, tan solo quiero un cartel, una flecha o un empujón o cualquier cosa que me sirva para decidir y arriesgarme, sabiendo que tal vez me encuentre con lo que no quiero, pero si he de avanzar, estará bien, sin importar el retroceder, sin importar lo que se deja atrás, sin importar nada, absolutamente nada, solo avanzar, que el hombre descubre a través de los viajes largos, cortos y espirituales. Por lo tanto, cualquier empujón, mensaje o señal, que me den yo la sigo... pero necesito algo para empezar.
LOS FRUTOS SE VERAN, SI SOLO SE PERSEVERA...

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